Hoy hemos tomado rumbo sur hasta la ciudad de Kamakura. Desde la estación de Kita-Kamakura hemos ido bajando por una ruta que pasa por varios templos y santuarios, atraviesa un bosque de esos de cuentos de duendes y llega hasta el Daibutsu (Gran Buda).
Los dos primeros templos que hemos visitado, ambos de budismo zen, están completamente integrados en la montaña. Las paredes de roca están recubiertas de musgos y plantas trepadoras por todas partes, y los árboles de bambú, entre otros, se inclinan arropando los tejados. Además, junto a los dos templos hay sendos cementerios por los que se puede pasear en el silencio y la tranquilidad.

Estas tres figuras de madera representan el pasado, el presente y el futuro:

En el camino por el bosque hacia el Daibutsu nos hemos encontrado un montón de bichitos curiosos. Todo el sendero (una hora y media más o menos) se abre paso entre los árboles, y en las cuestas más pronunciadas las propias raíces sirven de escaleras.
Desde el bosque se veían las casitas suponemos que de Kamakura, y aunque la bruma no deja que se distinga bien en la foto, al fondo está el océano Pacífico.
Y éste es el Gran Buda, de once metros y medio de altura. Por lo visto hay otro aún más grande en Narita (si tenemos oportunidad lo veremos), pero según la guía el de Kamakura es de mayor valor artístico.

Ver todos los templos de Kamakura en un día es complicado porque están muy esparcidos. teníamos planeado ir a ver dos más después de comer, pero nos ha atado la tormenta y hemos tenido que salir corriendo hacia la estación. Por lo que dice Internet nos espera toda la semana de lluvias, ojalá cambie el tiempo.
Más besos.

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